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La innovación y el pasado, según Henry Ford (1922)

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Leyendo un artículo acerca de los riesgos de ser un experto, entre los cuales opino que el peor de todos es que uno pierde la inocencia del novato y su consiguiente anhelo por aprender, debido a que cree saberlo todo, he recordado lo que decía Henry Ford en su autobiografía de 1926, titulada My Life and Work, sobre los expertos y sobre aquellos que iban en contra de todo lo que fuera nuevo y rompedor. El artículo en cuestión es el siguiente: http://blog.gembaacademy.com/2014/12/30/the-value-of-not-knowing/

Discutirlo todo

En el capítulo quinto de dicha obra, se puede leer lo siguiente:

Es raro que pase una semana en que no hagamos alguna mejora en alguna parte de la fábrica, ya sea en el maquinaria o en el proceso, y algunas veces son cambios que desafían incluso a las conocidas como “mejoras prácticas de la industria”. Recuerdo una vez que llamamos a reunión a un fabricante experto en maquinaria para las construcción de una máquina con unas exigencias de producción de 200 piezas por hora.

“Debe ser un error”, dijo el fabricante, “quiere decir 200 piezas al día. Ninguna máquina puede producir 200 piezas por hora”.

Hicimos llamar al ingeniero que había diseñado la máquina para que nos confirmara si las especificaciones eran las correctas, y dijo:

“Sí lo son, ¿hay algún problema?”.

“No es posible”, dijo el fabricante experto, “no existe máquina que haga tal cosa, es algo indiscutible”.

“¡¿Algo indiscutible?!” respondió el ingeniero, “si bajas a la planta de producción verás una haciéndolo. Construímos una para ver si sería posible hacerlo, y ahora queremos más máquinas como esa.”

La importancia del fracaso

No guardamos registro de los experimentos en la fábrica. El capataz y los superintendentes recuerdan qué se ha hecho anteriormente. Si algún método se ha probado anteriormente y ha fracasado, alguien lo recordará, pero no me preocupa demasiado que la gente no recuerde lo que se ha hecho en el pasado, ya que de lo contraria podría acumularse un gran conocimiento acerca de lo que no pudo hacerse.

Si uno se pasa la vida haciendo un registro de todo aquello en lo que fracasa, pronto tendrá una lista mostrando que no le queda nada por intentar. Mientras que nada puede asegurar que un hombre vaya a fracasar en algo porque otro lo haya hecho con anterioridad. Un registro de fracasos, sobre todo si es serio y detallado, disuade y desanima a las personas jóvenes de intentar innovar. Algunos de nuestro mejores resultados han venido de “dejar a los necios montar un escándalo allí donde los ángeles temen pisar” (refrán inglés).

Expertos

Ninguno de nuestros hombres es un “experto”. Desgraciadamente, nos hemos visto en la necesidad de deshacernos de todos aquellos que han llegado al punto de considerarse expertos, ya que alguien que realmente conoce su trabajo nunca puede llegar a verse a sí mismo como un experto. Un hombre que conoce su labor ve que es posible progresar tanto en ella, pensando siempre en nuevas formas de avanzar, que no tiene tiempo para perder pensando en lo bueno y eficiente que es. Focalizar la vista siempre hacia delante, pensando continuamente en progresar, produce un estado mental en el cual nada es imposible. En el momento que uno se cree un “experto”, un gran número de cosas se convierte en imposibles para él.

Nada es imposible

M niego a reconocer que hay cosas imposibles. No conozco a nadie que sepa tanto como para decir qué es imposible y qué no. Una formación técnica adecuada debe expandir la mente y reducir el número de imposibilidades. Sin embargo, no suele ser así. La mayoría de la formación técnica y la experiencia que se adquiere por termino medio hoy en día, consiste en proveer de una lista de fracasos pasados, y en lugar de darles la importancia que merecen, se toman como barreras infranqueables en contra del progreso. Si alguien que se tenga por una autoridad dice que tal o cual cosa no es posible, acto seguido una hora de seguidores sin criterio comenzarán a repetir: “No es posible, no es posible”.

El pasado pasado está

Como he dicho, no contratamos expertos, ni a gente con experiencia, ni tampoco a nadie que no comience a trabajar desde el puesto más bajo. Ya que no contratamos a nadie por su experiencia, tampoco les descartamos por su pasado. Nunca he conocido a un hombre que fuera malo en todo. Siempre se puede sacar algo bueno de todo el mundo, si se le da una oportunidad. Es por eso que no nos fijamos en los antecedentes de nuestros empleados. No contratamos a la historia personal del hombre, sino al hombre en sí.

Si ha estado en la cárcel, eso no significa que vaya a entrar de nuevo en ella. Pienso, de hecho, que es lo contrario. Si se le da una oportunidad, es muy posible que ese hombre haga un gran esfuerzo por mantenerse alejado de la cárcel. Nuestra oficina de empleo no veta a un hombre por nada que haya hecho cona anterioridad. Es igualmente aceptable ya haya estado en Harvard o en Alcatraz, y ni tan siquiera les preguntamos dónde se han graduado.

Todo lo que se necesita son ganas de trabajar. Si alguien no quiere trabajar, es muy poco probable que solicite un empleo, debido a que es sabido por todos que a la fábrica de Ford se va a trabajar.

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Autor: Adrian Sancho Chastain

Ingeniero en ciernes enamorado de la naturaleza y deseoso de aprender y mejorar, teniendo los ojos puestos siempre en quien me ha dado todo lo que tengo, Dios. Aquí puedes ver mi perfil de manera más detallada: http://es.linkedin.com/in/adriansancho/

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