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El matrimonio es cosa de tres

2 comentarios

Así es, el matrimonio es cosa de tres. Esa es una frase que recordaré de este maravilloso fin de semana con mis hermanos de la iglesia en las faldas de la Sierra de Urbasa, en Navarra. Hablando mi futura esposa y yo con el pastor Carlos Gómez y su señora, aprendimos bastantes cosas acerca del matrimonio. La más importante de ellas que el mismo consta de tres personas: la mujer, el hombre y Jesucristo. Es algo que se me quedó grabado.

Y digo esto porque he crecido rodeado siempre de matrimonios que por distintas razones no han tenido éxito, y al final esto hace que uno mismo sienta que el matrimonio sea por sí mismo algo malo, difícil, pesado, etc. Y realmente no tengo por qué verlo así. Mi chica me dijo, mientras conversábamos en el autobús de vuelta hacia nuestra ciudad, “¿por qué no te tratas de ver el matrimonio como una bendición? Vas a tener a alguien que te quiera, a alguien que te esté esperando cuando llegues a casa, a alguien que va a vivir mirando por tu bien, queriendo agradarte, amándote, y muchas otras cosas. ¿Por qué lo ves como una montaña que hay que escalar y no como una playa de aguas cristalinas y con una agradable brisa?”

Y que puedo decir, es cierto. Siempre he tenido idea de casarme y formar una familia, pero de la misma manera, siempre he tenido en mente la idea fuertemente establecida de que el matrimonio en sí mismo es una pesada carga, que es algo difícil, duro y sacrificado, y pocas veces me he parado a considerarlo como la bendición que es. De hecho, tengo un libro que compré por llamarme la atención su título, que se llama Sagrado Matrimonio: ¿Y si Dios diseñó el matrimonio para hacernos santos más que para hacernos felices? El libro toca el tema del sacrificio y la perseverancia en los malos momentos de un matrimonio (y eso que nunca he estado casado, ni cerca). Si bien el libro contiene una gran sabiduría, y realmente te hace ver que uno puede agradar a Dios de manera profunda cuando pone todo su corazón para llevar adelante su matrimonio sea cual sea la circunstancia, no es menos cierto que su lectura también contribuyó a alimentar mi idea de que el matrimonio es una ardua tarea.

Pero con mi chica las cosas son diferentes. No tienen nada que ver a como eran con las anteriores mujeres. Es obra de Dios que esté con ella, pero pienso que también fue obra de Dios que tuviera las anteriores experiencias. Porque fueron mis fracasos amorosos los que me llevaron a darme cuenta del tipo de mujer que yo quiero, y no el prototipo que la sociedad y mis genes masculinos me hacían creer que era el ideal. Hay muchas cosas buenas, pero entre las mejores está la comunicación. Con ella yo he tratado temas que no he tocado con nadie, nunca. Y siento que puedo tratar cualquier tema, porque ella nunca me juzga, cosa que yo no soporto con facilidad.

Tiene muchas cosas buenas, muchas más de las que yo le había pedido a Dios. Y precisamente, de su amor y su fe a Dios es lo que más me motiva de ella. El día a día a su lado es un aprendizaje, ya que yo soy una persona con gran anhelo de conocer y gran necesidad de llenar vacíos que ni yo sabía que tenía, y ella es una persona con experiencia en el aspecto espiritual y en el emocional, y además ha llegado a la madurez en su relación con Cristo, mientras que yo estoy abriendo los ojos y naciendo en mi espiritualidad. No es que haya comenzado a creer en Dios ahora. Siempre he sentido que debía haber un Dios que hubiese creado todo lo que existe, ya que todo tiene un diseño perfecto obra de alguien muy superior a nosotros. Para mí no hay duda. Pero si es verdad que jamás había estado comprometido con una iglesia y con un grupo de hermanos cristianos como comienzo a estarlo ahora.

Y es curioso, porque me vienen sucediendo cosas que no entiendo. Y es raro porque soy una persona que quiere entender todo lo que le sucede, motivo por el cual dedico mucho tiempo a reflexionar y a darle vueltas a las cosas. Pero últimamente me suceden cosas, tengo sentimientos y reacciones que realmente no alcanzo a comprender. No sé a qué se deben, y ni tan siquiera sé que son exactamente. El ejemplo más visible es la emoción que siento con las canciones de adoración cristianas. No voy a entrar en detalle en este momento, pero cuando este tipo de música tan dulce y que encierra tanto amor de los hermanos hacia Cristo, y de Dios hacia nosotros, siento una emoción tan intensa y tan desconocida para mí, que no me lo puedo explicar. Creo que Dios me quiere decir algo a través de eso, porque no es normal que cada vez me pase lo mismo. Espero impaciente la resolución de ese enigma, de qué es lo que siento y por qué lo siento, pero tengo paciencia porque se que todo es al tiempo de Dios.

Como dice el título, un matrimonio es cosa de tres. Y ese pienso que es el secreto del éxito. Si bien aun somos novios, mi chica y yo podemos pasar todo el tiempo del mundo juntos y nunca nos aburrimos, nunca se nos acaba la conversación. Y pienso que eso debe a que pasamos gran parte del tiempo hablando de cosas que agradan a Dios, y sobre todo de cosas que muestran temor hacia Él y ganas de agradarle aún más. Ambos tenemos un gran anhelo por hacer de nuestro matrimonio y de nuestras vidas como un perfume a sus pies, y eso es, como dice mi futura esposa, edificar sobre la roca inquebrantable que es Cristo.

Para mí, para nosotros, es un honor poder ser considerados parte de la familia de Dios. No hay nada que nos pueda hacer más felices que servirle, amarle y creer en Él con todas nuestras fuerzas, todo nuestro corazón y toda nuestra alma. En esos estamos, aprendiendo cada día, tanto de las cosas de la tierra como de las de los cielos. No puedo pedir más, no puedo ser más feliz.

Gracias Dios, por la vida, por tu amor, tu misericordia, por mi familia, mi abuela, mi chica, mis padres, mis hermanos, mi tía, mi primo, mi tío, mis hermanos de la iglesia, el pastor, mis amigos, mis animalitos, por la inteligencia, por el anhelo de conocer, por el espíritu de lucha, por los sentidos que me has dado para que pueda percibir tu obra y deleitarme con ella. Gracias por enseñarme, por poner sabiduría sobre mi necedad, por cubrir mi ignorancia con tu inteligencia, por perdonar mis pecados que una vez tras otra cometo y vuelvo a cometer, sin saber como salir de ello. Gracias por perdonarme cuando cometo actos que te hieren, aunque deteste mis actos, y no quiera hacerlo. Gracias por enseñarme que la puerta hacia la vida es la humildad y la mansedumbre. Gracias por enseñarme lo que soy, y lo que debería ser, para saber cual es el camino que debo seguir. Gracias por iluminar mi camino cada día, por mostrarme cual debe ser mi caminar. Gracias por disciplinarme, por corregirme y por enderezarme.

Gracias por considerarme. Por tratarme como alguien de valor, aunque no sea más que un grano de arena en el fondo del océano, para ti soy especial, para ti soy digno, para ti soy alguien a quien amar, y todo ello escapa a mi comprensión, al igual que tu infinita misericordia, por grande que sea nuestro pecado. Gracias por dar a tu amado hijo Jesucristo para nuestra salvación. Gracias por morir por nosotros libre de pecado. Gracias por darnos la vida. Gracias por llegar a mi corazón. Gracias por permanecer a mi lado aún cuando yo estaba lejos de ti. Gracias por tu paciencia conmigo. Gracias por darme tantas bendiciones, tantos dones, tantos bienes materiales y espirituales. Me siento un privilegiado. Siento que tengo mucho más de lo que merezco y de lo que necesito.

Gracias Dios. En el nombre de tu amado Hijo Jesucristo. ¡Amén!

Sacred marriage

 

Te amo

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Autor: Adrian Sancho Chastain

Ingeniero en ciernes enamorado de la naturaleza y deseoso de aprender y mejorar, teniendo los ojos puestos siempre en quien me ha dado todo lo que tengo, Dios. Aquí puedes ver mi perfil de manera más detallada: http://es.linkedin.com/in/adriansancho/

2 pensamientos en “El matrimonio es cosa de tres

  1. Eres el hombre, más maravilloso.
    Te amo, eres una bendición a mi vida.
    No me cansaré de darle gracias a
    nuestro Dios.
    Y es así more, el matrimonio
    es un lindo regalo de Dios.
    Lastimosa mente, muchos
    matrimonios van al fracaso
    por falta de comunicación,
    falta de comprensión,
    Falta de amor,falta al no
    respetarse y más que todo
    no fundar su matrimonio sobre
    la roca que es cristo jesús
    y dejar que Dios sea el que lleve
    el timón de nuestras vidas.
    1. corintios 13
    El amor todo lo puede.
    Efesios 5;31
    Mateo 19;6
    Lo que Dios a unido,
    No lo separará el hombre.

  2. El matrimonio, es hacer un pacto con Dios.
    Y es un compromiso,con Dios.

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