Todo está por descubrir

Coincidence is God's way of being anonymous

¡Qué bueno es cambiar!

2 comentarios

Que bella es la vida, con sus subidas y sus bajadas. Cuando uno mira atrás, siempre con ánimo de aprender, se da cuenta lo mucho que ha sucedido para llegar a donde está, y lo mucho que ha cambiado con cada etapa de su vida. Al menos eso me pasa a mí. Antes de los 25 años, me sucedía que al mirar atrás y verme, siempre pensaba para mis adentros: ¡Qué tonto era! Que cantidad de cosas desconocía entonces, y cuántas se ahora. Y el proceso siempre era el mismo, mi “yo” pasado siempre era un tonto y mi “yo” presente era muy listo. Como suelen decir, en el término medio está la virtud. Ni antes fui tan tonto, ni tampoco después pasé a ser tan listo.

Hablando del término “listo”, que para mi tiene un significado diferente al de “inteligente”, recuerdo una época en mi vida donde pensaba que sabía todo y que nadie podía enseñarme absolutamente nada. Era lo más grande que ha parido madre, al menos eso solía pensar. Era en la época entre los 18 y 20 años. No se si es un paso natural para los chicos, pero ultimamente veo casos similares en gente de esa edad. Afortunadamente para mi y para los que me rodean, el tiempo me puso en mi sitio y ahora veo con claridad cristalina todo lo que desconocía entonces, y lo ciego que estaba. Era precisamente la actitud de pensar que nadie me podía enseñar nada la que más daño me hizo. Ahora sé que de todo el mundo se aprende. No existe persona, e incluso animal diría, que no tenga una enseñanza para los demás en base a sus experiencias vitales (que son sabiduría al fin y al cabo) o a su instinto.

Otro gran cambio que sufrí fue la recuperación de una época oscura en mi vida, donde nada ni nadie me hacia ilusión, donde todo lo veía negro. Fue a raíz de retomar mi carrera universitaria de ingeniería cuando comencé realmente a cambiar para bien y a encauzar mi vida. Y no porque sea ingeniero, ya que considero que es lo de menos. Mi experiencia es aplicable a cualquier otra tarea que suponga disciplina y aprendizaje. Lo importante para mi no fue tanto la meta, como el día a día. La meta evidentemente te ayuda porque es el fin por el que luchas, y lo que te hace madrugar cada día. Pero es realmente el día a día, el trabajo, la disciplina, el sacrificar el placer a corto plazo por un beneficio a largo plazo, lo que te lleva a crecer por dentro.

Fue precisamente en ese momento, al reorientar mi vida hacia lo que yo realmente SOY, no a lo que otros me dicen que debo ser, cuando automáticamente comencé a construir una autoestima que nunca fue muy alta, y cuando empecé a sentirme realmente independiente de lo que pensaran o dijeran los demás. De repente, miraba para atrás y ya no veía a un “tonto”. Ahora veía a alguien de quien por primera vez podía sentirme orgulloso. Me miraba y decía: ¡bien chaval, bien! Sigue así. Y cuando miraba más atrás aún, no me autocompadecía porque es algo que considero inútil, pero si que comenzaba a entender por qué era como era. Al final todo tiene un propósito. Es como lo que decía Steve Jobs en su famoso discurso en Stanford, no es posible ver hacia donde llevan los pasos que das cuando estas caminando en la vida, esos puntitos que vas conectando decía él, pero cuando ha pasado el tiempo y mirás atrás, ¡resulta tan evidente ver a donde iba a llegar! Me gusta mucho lo que añadía a continuación, eso de que da igual en qué creas, cual sea tu motto, sea cual sea debes CREER que aquello que estas haciendo te va a llevar donde quieres, porque cuando lo estas haciendo no puedes comprobar si vas por el camino correcto, solo lo sientes.

Lo mejor de todo es que al final cada cosa que hacemos o que nos sucede tiene un propósito. El problema es que en el momento no lo vemos, en general estamos cegados ante la evidencia. Es como cuando las madres dicen a sus hijos: con el tiempo me lo agradecerás. Y es cierto, el tiempo aclara todo. Las cosas que un día eran totalmente incomprensible con el tiempo se vuelven evidentes. Es la belleza de la vida, el cambio. O dicho de otro modo, el aprendizaje.

Si algo bueno me ha dejado mi carrera es la pasión que he adquirido por el aprendizaje. Si bien en el colegio siempre sacaba buenas notas, en ningún caso llegaba a disfrutar con el estudio, y ni mucho menos podía decir que me gustaba aprender. De hecho, tarde unos cursos de la carrera en comenzar a sentir gusto por aprender. Recuerdo una conversación con mi tía, estando en 3º o 4º de carrera, donde ella me decía que realmente deseaba tener más tiempo libre para poder simple y llanamente deleitarse aprendiendo y leyendo. Me pareció en aquel entonces algo tan insustancial que le dije que yo de ningún modo estaba en la carrera por el mero hecho de aprender, que si todo aquel trabajo no hubiera supuesto un título de ingeniero, ¡ni loco me hubiera puesto a estudiarla! Ahora veo de donde venía esa reacción. Era un coletazo de mis primeros 20 donde la arrogancia sobrepasaba a cualquier otra virtud que pudiera tener.

Ni tan siquiera me gustaba leer. Doy gracias de que eso cambió y he pasado a ser consciente de que, si bien la gente de mi generación no es muy de libros (sobre todo los hombres), un libro es un pozo de sabiduría. También es cierto que hay que tener cuidado con qué se lee, no todo es digerible, pero desde luego un libro contiene sabiduría desde el momento en el que requiere del autor una introspección profunda. Algo tiene que haber que yo no sepa que él o ella me pueda enseñar. Y no hablo sólo de escritores de prestigio. Hablo de cualquiera.

Mi madre me dijo un día que a las personas mayores hay que respetarlas además de por ser mayores, porque guardan mucha sabiduría. Por aquel entonces vivíamos en un pueblo andaluz, un pueblo de gente humilde, generalmente agricultores y campesinos. Pues bien, mi madre me dijo que incluso esos viejecitos que parecían tan poca cosa y que la mayoría no sabían ni leer ni escribir, tenían mucha más sabiduría que cualquiera, porque tenían la sabiduría de la vida. Lo que realmente enseña es la vida. Los libros son medios muy válidos para obtener cultura, e incluso sabiduría obtenida por las experiencias de otros, pero la sabiduría que se obtiene de la experiencia propia es otra cosa muy diferente. Por eso yo distingo muy bien entre quien tiene cultura y quien tiene sabiduría. La cultura sin una sabiduría que la respalde es algo vacío, hueco. En cambio lo contrario vale oro.

De todos modos, ¿por qué no tener las dos cosas? Nunca es tarde para ponerse a aprender.

Anuncios

Autor: Adrian Sancho Chastain

Ingeniero en ciernes enamorado de la naturaleza y deseoso de aprender y mejorar, teniendo los ojos puestos siempre en quien me ha dado todo lo que tengo, Dios. Aquí puedes ver mi perfil de manera más detallada: http://es.linkedin.com/in/adriansancho/

2 pensamientos en “¡Qué bueno es cambiar!

  1. Está muy bonito y muy interesante. hay mucho que aprender.
    La verdad que todo está en poner esfuerzo, amor, y dedicación.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s